Es época de verano en Managua, capital de Nicaragua. Los rayos del sol no dan tregua y se hacen sentir con intensidad en las numerosas calles de adoquín que hay en la ciudad.
Para atenuar la temporada cálida, que comprende de noviembre hasta marzo, muchas personas disfrutan (bajo la sombra) de la refrescante brisa que corre por las plazas y parques. Así son los días en Managua y en el resto de Nicaragua, un país con clima tropical, bañado por las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico, con pintorescos paisajes, lagos y con una abundancia de volcanes en sus más de 130 mil kilómetros cuadrados.
Desde la Plaza Las Américas, uno de los centros comerciales de Managua, se puede tener una panorámica de la región. Basta con acercarse a uno de los balcones para ver hacia el norte el lago Xolotlán, conocido también como lago de Managua. A esa distancia el lago representa una vistosa atracción natural, sin embargo al acercarse a los predios del Malecón, a orillas del lago, se distingue la contaminación que por años ha afectado sus aguas. Situación similar a la que traviesa la Bahía de Panamá. Según residentes del lugar, ya se está implementado un proyecto para su pronto saneamiento. Más grande aún es el lago Cocibolca o lago de Nicaragua, ubicado al sur y cerca de la frontera con Costa Rica, que ocupa más de 8 mil kilómetros cuadrados.
La torre del antiguo Banco Central, ahora Asamblea Nacional, es la única que se aprecia desde la plaza en kilómetros. Como consecuencia de la actividad volcánica no es costumbre construir edificaciones altas. También se puede apreciar la Antigua Catedral, que es uno de los centros históricos del país.
El contraste geográfico a hecho que Nicaragua se gane el seudónimo de "tierra de lagos y volcanes".
Hoteles, restaurantes con los los platos típicos (gallo pinto y nacatamal) y la hospitalidad de los habitantes son otros elementos destacables de esta nación.
CUNA DE ARTESANÍAS
A pocos minutos de Managua está Masaya, una de las ciudades coloniales del país. "En toda la región hay expresiones artísticas, pero allí [Masaya] es la meca... es un paraíso de artesanías", relata el transportista Jorge Rivera.
Señala que por las calles de Masaya se pueden encontrar todo tipo de detalles artesanales. Incluso hay días en los que hay música, danzas y ventas de comidas típicas.




