Antes, ver personas cantando con un micrófono frente a un televisor era muy extraño, pero ahora son cada vez más los que se dedican a dejar su talento en la tarima de un bar o discoteca.
Razones para hacerlo sobran. Puede ser para desahogar sus penas, liberar el estrés o porque les gusta cantar, pero no han sido lo suficientemente valientes como para hacer del canto una profesión.
Sin inhibiciones
A Vanessa Cetnar de 25 años, le "apasiona" cantar en los karaokes. De hecho, tiene siete años de hacerlo.
La joven va "hasta los lunes" al karaoke; para ella, cualquier día es bueno para cantar.
"Siento que desaparezco cuando empiezo y vuelvo a la realidad cuando termino. No me fijo en quién está ni en quiénes aplauden o gritan... simplemente soy yo y el televisor", asegura Cetnar.
De acuerdo a Yarisa Mendieta, de 24 años, — superfanática del karaoke—, disfruta del canto desde que tenía 15 años de edad.
"Me gusta cantar en público por el simple hecho de pasar un buen rato", afirma.
Sus días preferidos para cantar son los miércoles, jueves y viernes.
(Vea 2B)