La galardonada cinta israelí Lebanon fue un buen final para el Festival de Cine de Venecia de este año, donde las pasiones políticas tomaron un papel fundamental.
La aparición del presidente venezolano Hugo Chávez, junto al veterano director estadounidense Oliver Stone sobre la alfombra roja a mitad del festival, lo dijo todo.
Cineastas abordaron desde el capitalismo hasta la guerra o el fin de la democracia iraní, un signo de que el cine independiente es el encargado de sacar a la luz los temas de actualidad, a pesar de la limitada demanda en taquilla.
Y tras una oleada de películas sobre la implicación de Estados Unidos en la guerra de Irak, ahora parece que todos se centran más en la crisis económica, empezando por el documental de Michael Moore Capitalism: A Love Story, estrenado en el ámbito mundial en Venecia.
El galardón del León de Oro para Lebanon será una elección bien recibida, después de que los críticos la elogiaran y destacaran la espantosa descripción de los horrores de la batalla.
La iraní Shirin Neshat se llevó el León de Plata a la mejor dirección por Women without men, la historia de cuatro mujeres durante el golpe de Estado en 1953, apoyado por potencias extranjeras.
“Desde un punto de vista político, el festival premió a dos películas pacifistas que llegaban de dos países que se odian”, indicó el periódico italiano Corriere della Sera. El director de Lebanon, Samuel Maoz, rodó casi todo el drama desde el interior de un tanque para plasmar la claustrofobia y el miedo que experimentó como joven recluta israelí durante la guerra de 1982.
Al explicar por qué había escogido la película Lebanon entre otras 25 cintas en competencia, el presidente del jurado, Ang Lee, dijo: “Todos venimos de países diferentes, pero estamos contentos de no estar dentro de ese tanque. Podría ser cualquier tanque en cualquier guerra del mundo, es lo maravilloso de la película”, afirmó.
“Aunque es un punto de vista limitado, el de los soldados israelíes, la repercusión es increíble”, añadió.
