Para muchos la vida de Alessandra Ball García es de ensueño. Así fue como lo reportaron los medios de comunicación de Estados Unidos cuando a Ball, bailarina clásica de origen estadounidense-panameño, fue proclamada en octubre de 2005 ganadora del Princess Grace Award. Este es un galardón que cada año la Fundación Princess Grace (establecida en 1982 por la familia Grimaldi en honor a la princesa Grace Kelly) organiza para premiar el desempeño de artistas de diversas áreas escénicas.
La noticia fue acogida con orgullo por familiares y amigos de Ball en Panamá. Su abuela, Gladys de García, con admiración la define como una bailarina "con temple". Inclusive, la directora del Ballet Nacional de Panamá, María Eugenia Herrera y la profesora Ileana De Sola (quien fuera una de sus maestras) la consideran como una profesional "muy bien preparada".
Fue repentina la decisión de Ball de convertirse en bailarina clásica. Ya había entrenado anteriormente en el Gwinneth Ballet Theater, pero apenas terminó la secundaria se abstrajo en la danza profesional.
"La aceptaron en diversas compañías como el Ballet de Nueva York, el de Boston y en el de Denver", explica la abuela.
Ball se decidió por el último grupo, y se mudó de su natal Georgia a Colorado. Fue el propio Jean-Pierre Bonnefoux, director del Ballet de Carolina del Norte, quien luego la contrató en su equipo donde continua bailando, con buenas críticas como la de revista especializada Dance, que la considera "una bailarina virtuosa".
El galardón del Princess Grace causó revuelo en Estados Unidos. Cuando se anunció que en la ceremonia estarían presentes el famoso bailarín Mikhail Baryshnikov y otras celebridades como Alan Cumming, Liza Minelli y el propio príncipe Alberto de Mónaco, "¿qué vestido usará Ball?" fue la pregunta del momento.
Periódicos como The Charlotte Observer realizaron encuestas para ayudarla a elegir su ajuar para la noche. Finalmente, un modelito color chocolate fue el elegido para el soirée.
El galardón recibido por Ball consta de 25 mil dólares que el Ballet de Carolina del Norte deberá invertir en la promoción y formación de la bailarina.


