Perfil literario Fray Luis de León: un hombre de fe

SU VIDA. Fray Luis de León es uno de los escritores más importantes de la segunda fase del Renacimiento español junto con Francisco de Aldana, Alonso de Ercilla, Fernando de Herrera y san Juan de la Cruz. Fray Luis de León forma parte de la literatura ascética de la segunda mitad del siglo XVI.Esta literatura expresa el deseo del alma de alejarse de todo lo terrenal para poder alcanzar a Dios. Esta inspiración moralista mueve casi toda su obra. Estuvo en la cárceles de la Inquisición por traducir partes de la Biblia a la lengua vulgar, y al salir de la cárcel escribió la décima "Aquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado. / ¡Dichoso el humilde estado/ del sabio que se retira / de aqueste mundo malvado / y con pobre mesa y casa / en el campo deleitoso / con solo Dios se compasa / y a solas su vida pasa, / ni envidiado, ni envidioso!". También afirma una leyenda que empezó la primera clase con la frase: Dicebamus hesterna die..., es decir, Decíamos ayer.... Nervioso e insomne, dejó hermosos poemas a la noche estrellada, al efecto de la música en el espíritu y a la curiosidad intelectual, que en él se expresaba especialmente en un particular interés por la astronomía y la naturaleza. Murió cuando su orden estaba a punto de hacerle provincia. Se empezó a hacer el proceso para su beatificación, pero cuando se abrió el féretro, que está en la capilla de la Universidad de Salamanca, la tapadera estaba arañada por dentro...

SU OBRA. Los temas preferidos de este autor son el deseo de la soledad y del retiro en la naturaleza (tópico del Beatus Ille), la búsqueda de paz espiritual y el deseo de armonía con el universo, pues era hombre batallador, apasionado y vehemente que deseaba la paz y la armonía antes que toda cosa. Sus composiciones poéticas desarrollan la lira como estrofa, pero prefería el endecasílabo para las traducciones de poetas latinos y griegos, que por lo general realizaba en tercetos encadenados o en octava real.Su estilo es aparentemente sencillo; aunque no abundan las imágenes brillantes ni los adornos, su sintaxis, constreñida por la exigente forma de la lira, recurre frecuentemente al encabalgamiento abrupto, expresando con ello su carácter atormentado. Por otra parte, su vehemencia se expresa a través de las numerosas expresiones admirativas e interjecciones que pespuntean sus versos. Tanto en su prosa como en su verso recurre muy habitualmente a las parejas de palabras unidas por una conjunción o una coma, es decir, a las geminaciones. Utiliza un repertorio simbólico tomado de la poesía clásica latina y hebrea, y en él se sintetizan tres tradiciones culturales distintas: la poesía grecolatina clásica, la literatura bíblica y la poesía italianizante y cristiana del Renacimiento.Como prosista, comenzó a redactar en 1572 De los nombres de Cristo, obra que no terminaría hasta 1585. En ella se muestra la elaboración última y definitiva de los temas e ideas que esbozó en sus poesías en forma de diálogo ciceroniano, donde se comentan las diversas interpretaciones de los nombres que se dan a Cristo en la Biblia. Como traductor, tradujo del hebreo el Libro de Job y el Cantar de los cantares, del latín las Bucólicas de Virgilio y algunos fragmentos de poetas trágicos griegos e italianos como Pietro Bembo y Petrarca.

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