Desde el primer día, los estudiantes del curso de introducción al internet de la Biblioteca Nacional comienzan a trastear la máquina.
"El 90% de las clases son prácticas, aunque también proporcionamos documentación con el programa del curso y algunos consejos útiles", explica la administradora de sistemas Amarilis De León.
Las clases cumplen con un total de 12 horas y se dictan cuatro veces a la semana. Según el centro, la meta de cada sesión es conseguir que la persona comprenda el manejo del internet, que sepa utilizar el correo electrónico y que pueda hacer descargas en distintos formatos.
"No es fácil", aseguran los instructores Eros Cajar y José Manuel Martínez, que explican que muchos de los asistentes nunca han tocado una computadora en su vida. "Mi primera labor siempre será enseñarles que la tecnología se hizo para el uso de todos", dice Cajar.
"No saber usar una computadora en estos tiempos es como no saber leer", explica De León. En el caso de Diobelina Campos de 30 años, poder usar el internet era un requisito que la ayudaría a graduarse de la escuela nocturna y poder aspirar a una carrera universitaria "y un mejor trabajo", añade.
La Biblioteca Nacional no es la única que ofrece cursos de esta índole.
Otras iniciativas como las infoplazas de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, buscan también la inclusión de grupos indígenas y comunidades marginales a las tecnologías de información y comunicación.


