El sol de junio calienta las calles de la Villa de Los Santos que lucirán alfombradas muy pronto por millares de pétalos de flores a la espera del paso de los "diablicos sucios". Los danzantes llegarán con sus máscaras adornadas con plumas de guacamaya bandera, un ave en peligro de extinción que ya casi ha desaparecido del continente.
A efectos de proteger a las guacamayas de la gran demanda de plumas para las fiestas del Corpus Cristi, el profesor universitario y conservacionista Francisco Delgado está educando al pueblo de Azuero en la importancia de la conservación de las emblemáticas guacamayas.
Gracias a su labor, ya muchos danzantes saben que las plumas no son eternas, que se apolillan con el tiempo, y que sin guacamayas la tradición del diablo emplumado podría acabarse con la merma de estas aves.
La fórmula de Delgado requiere primero de la voluntad de países que tienen guacamayas criadas, que pueden contribuir con plumas para ser enviadas a Panamá a través de organizaciones conservacionistas.
"Nosotros recibimos esas plumas donadas, las catalogamos, las registramos, las marcamos con tinta y las consignamos a los danzantes por el tiempo que dure la fiesta.
Además, sugerimos a los maestros fabricar plumas de papel, similares a las de los diablicos originales, para que los escolares las usen y promuevan la danza", comenta el profesor.
Delgado acompaña este proceso con educación ambiental en las aulas y en sus programas radiales de Radio Reforma.

