La película Po (Estados Unidos) es un relato de la vida real acerca del autismo. Sumerge al espectador en una hermosa fantasía: jardines florecientes, playas paradisíacas y el hacerse amigo de su personaje favorito, un pirata del mar, como pudiera ser para un niño de 10 años. Todo esto ocurre mientras la realidad puede ser muy contraria.
El filme ilustra los planos de la mente de un menor con autismo, y a la vez, lo difícil de este reto para sus padres, en este caso, un hombre que atraviesa la etapa de duelo después de perder a su esposa a causa del cáncer.
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La historia tiene uno de sus momentos de mayor tensión cuando el padre (encarnado por Christopher Gorham) pierde su trabajo y centros especializados para la atención de su hijo Po (Julián Feder) le cierran las puertas, ante la no posibilidad del pago por sus servicios y por la conducta del pequeño ante la comunidad educativa.
Varios actores de agrupaciones que velan por mejorar las condiciones para niños autistas y sus familiares en Panamá asistieron a ver el estreno mundial de este filme, este domingo en el Teatro Balboa. Entre ellas, Lissette Basmeson, directora de la Fundación Enséñame a vivir, quien opinó que la película es un vehículo interesante para la compresión del autismo, pero recuerda que no todos los niños autistas llegan a aprender a leer o hablar como se muestra en Po, lo que demuestra que los obstáculos pueden ser aún mayores de lo que se cree.
“Todos los niños con autismo no son iguales”, diferenció. En cuanto al apoyo gubernamental en Panamá, dijo: “se ha tratado de hacer varios acercamientos, pero todavía hace falta mucho”.
El comportamiento del autista suele confundirse con el de un niño malcriado o con problemas de adaptación social, y “ el problema va mucho más allá”, comentó. Según John Asher, director de la película, se intenta promover la aceptación de los niños con este trastorno en el entorno social.
PO - official trailer from John Asher on Vimeo.
