Los límites se aprenden de acuerdo a las normas y guías de los adultos, y enseñan a enfrentar diferentes situaciones, comenta la psicóloga Jackeline Herrera Royko.
Cuando los adultos o personas modelo no poseen límites saludables, los niños desarrollan a su vez esta carencia, explica.
En este sentido, la psicóloga especialista en niños y adolescentes Lourdes Arias señala que es esencial que desde pequeño el niño conozca sus límites y sepa que existe una normativa a seguir.
Arias destaca que estas normas “van de la mano con el respeto”.
Y añade: “el hecho de no tener definido esos roles puede hacer que el niño se sienta confundido”.
Los límites saludables permiten a la persona interactuar con otros en interdependencia, respeto, autenticidad e intimidad. También fortalecen al individuo en la libertad de sentir, pensar y actuar, detalla la especialista.
