Es común ver en lugares públicos, como el supermercado o el centro comercial a algún niño llorando o haciendo un berrinche a sus padres, porque quiere que le compren algo, quiere irse o simplemente quiere llamar la atención.
Según la pediatra Marisol Troitiño, los berrinches infantiles no son más que una reacción exagerada ante situaciones en las que el niño no es capaz de regular sus impulsos emocionales, y “se pierde el autocontrol” ideal para comportarnos según las normas aprendidas y aceptadas bajo ciertas circunstancias.
Troitiño señala que aunque todos pueden en algún momento tener berrinches, estos son más frecuentes en algunos niños, sobre todo entre los dos y cinco años, “por la inmadurez propia de la edad que hace más difícil que puedan lograr este autocontrol”.
El psicólogo Rodolfo Justine explica que los niños hacen berrinches como “una forma inapropiada de lidiar con la realidad”. También es una estrategia que suelen utilizar cuando los padres no están de acuerdo en la forma en que se manejan los límites, reglas y jerarquía de los niños, menciona.
En algunas ocasiones, los pequeños hacen el berrinche para llamar la atención de los padres, siendo así una forma para “lograr obtener algo que se desea y que por lo general no se puede obtener”, detalla Justine.
Pero, ¿qué hacer en una situación así? La psicóloga Ana María Flórez dice que en algunos casos se puede dejar al niño llorando hasta que se tranquilice y baje sus niveles; o también retirarlo del lugar; o en otros casos se le debe explicar que ese tipo de acciones no se hacen en frente de los demás. Enfatiza que pegarle al pequeño no es una opción. Pero estas no son las únicas recomendaciones que dan los especialistas.
VEA Berrinche en público

