El cine costarricense empieza a fortalecerse con directores jóvenes que le han logrado robar espacio a las películas de Hollywood en las salas locales, y han conseguido atraer la atención en foros internacionales.
Pero el desarrollo de las producciones choca con la pequeñez del mercado, la falta de escuelas en el país y la ausencia de una ley nacional de apoyo al cine, según reconocieron profesionales del sector.
La primera cinta costarricense en ser postulada al Oscar fue Caribe, en 2004, la ópera prima de Esteban Ramírez, que aborda temas socio-ambientales. El año pasado fue presentada como candidata Del amor y otros demonios, dirigida por Hilda Hidalgo y basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez.
Ramírez, de 37 años, estrenó en 2009 su segundo largometraje Gestación, que arrasó en la taquilla nacional por varias semanas, superando cintas estadounidenses. Más de 140 mil personas vieron esta cinta.