El próximo 18 de junio se cumple un año de la muerte de José Saramago y, en estos meses, su viuda, Pilar del Río, “cómplice” del gran novelista, no ha dejado de trabajar por “el compromiso cívico” que compartían.
“Echo mucho de menos, como tantos lectores, la palabra de Saramago. Ya no está esa última instancia que era él para tanta gente en la tierra”, afirmó ayer del Río en una entrevista, en la que anunció que en 2012 se publicará la novela que el escritor dejó inacabada y en la que trabajaba cuando le sobrevino la muerte.
Del Río comenta que “serán los editores” del premio Nobel los que decidirán los detalles del lanzamiento de esa novela, que saldrá en todo el mundo a la vez.
Tras publicar Caín, el escritor empezó una nueva novela sobre la industria del armamento y el tráfico de armas, que había titulado Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas, un verso del gran poeta y dramaturgo luso Gil Vicente.
Habrá que esperar a 2012 para que los lectores conozcan cuántos capítulos dejó escritos Saramago, y será Alfaguara el sello que los difunda en los países de habla hispana.
Esta semana, Pilar del Río participará en varios actos para recordar la figura del escritor en el primer aniversario de su muerte.
El acto central tendrá lugar el sábado, 18 de junio, en Lisboa, donde se depositarán las cenizas del escritor frente al río Tajo y delante de la sede de la Fundación José Saramago, que preside su viuda. Como presidenta de la Fundación y, “sobre todo, como cómplice de Saramago y militante en el mismo cuerpo de ideas”, la viuda del escritor ha procurado “mantener y respetar” la posición que él defendía como ciudadano y como intelectual.
