TRANVÍAS

Raíces Para más controversias

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Raíces Para más controversias

Ustedes, estimados lectores, habrán notado que nuestras últimas fotografías se prestan mucho para ser discutidas.

La explicación es bastante sencilla.

Cada vez que tomábamos un paquete de ellas, íbamos posponiendo las que presentaban dificultades y es así como les ha llegado el turno de ser publicadas; con todo lo enrevesadas que puedan ser, les tocó aparecer.

La primera dificultad de la de hoy de seguro será saber cuál es su exacta localización. De todas maneras, los vamos a tratar de ayudar.

Se trata de la avenida principal de esta capital en el año de 1894 y en donde se observan dos tranvías. Y aquí comienza lo bueno.

Para el año señalado que tenemos en la foto original, aun no había este medio de transporte aquí, pues se inició en 1895.

Además, la Avenida Central, que es la aquí se ve, aun no se llamaba así. Recordemos cómo han cambiado y seguirán cambiando los nombres de nuestras vías.

Según un acuerdo municipal del año 1876, su nombre —desde Santa Ana hasta el cruce de Calidonia— era Avenida del Istmo.

Si recordamos, las rutas del tranvía después de venir en líneas rectas se ramificaban en una de las esquinas de la plaza de Santa Ana para llegar hasta La Boca y más adelante se desprendía otro ramal que llegaba hasta el Parque Urracá.

¿Cuál de esas dos bifurcaciones es la que vemos aquí? Pues ninguna de las dos.

Antes de eso hubo un ramal que se desprendía para llegar al mercado, seguir por la Avenida Norte hasta la Calle 3 de Noviembre, volver a torcer y seguir hasta Carrasquilla.

Más tarde todo esto se modificó.

El tranvía se bifurcaba en Santa Ana, una vía iba hasta La Boca, las otras dos terminaban, una en el Parque Urracá, y de manera diferente la otra en Las Sabanas.

La primera empresa del tranvía era inglesa e inició en 1895. En 1911 la compró una compañía estadounidense. Esta terminó en 1941, cuando siendo presidente de la República Arnulfo Arias Madrid, la suspendió, algo que a nuestro modo de ver —lo que también se puede presentar a discusión— no ha debido suceder.

El tranvía no contaminaba, era barato, seguro, y hoy hubiese podido tener más vagones como en otras ciudades de otros países, para ayudarnos a salir de este caos infernal del tránsito que va a ser muy difícil hacerlo desaparecer.

Pero bueno, se dice que una cosa dice el asno y otra el que lo está enjalmando, o sea poniéndole encima lo que se necesita para poderlo utilizar.

Hoy hay ciudades como San Francisco, California, Nueva Orleans, Louisiana o Bruselas, Bélgica, en donde persisten los utilísimos tranvías.

Ciudades como Bogotá, Colombia, y Curitiba en Brasil los han modernizado y han resultado los mejores ejemplos de transportes públicos que se puedan encontrar.

A ver cuándo desaparecen u obedecen las normas estos buses actuales que nunca transitan —como debe ser— en una sola vía; que cruzan las avenidas a cada rato de un lado al otro; que no tienen conductores uniformados de maneras adecuadas que dan atento servicio.

En fin, muchas otras condiciones que brillan por su ausencia hoy por hoy.Textos: Harry Castro StanziolaFotografía: Ricardo López Arias

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