Ser John Malkovich ha resultado ser menos divertido que la comedia del mismo título, después de que el actor estadounidense descubriera que su habitación del hotel Mandarin Oriental, en Praga, fue desvalijada.
El robo abochornó a la histórica capital checa, un popular destino turístico que aún lucha con una herencia postcomunista de taxistas y camareros que despluman a los visitantes extranjeros.
Malkovich actuó el jueves en la obra Infernal Comedy, basada en la historia real de un asesino serial austríaco, en el Festival Musical de la Primavera de Praga.
