Más de una mujer en Panamá decidió atender a su familia en un 100%. Barrer, trapear, cocinar y lavar fue su elección, aunque no sea un trabajo remunerado. Sin embargo, pocos valoran sus labores.
Para el sociólogo Marco A. Gandásegui, cuando se habla de valores en el mundo capitalista, el único trabajo que se valora es el que genera ganancias.
Cuando una mujer se casa, el esposo no le paga ningún salario; pero, a pesar de esto, ella trabaja todo el día en la casa y ni las gracias recibe. O sea, no se le valora, explicó el sociólogo.
Por otro lado, un artículo publicado en www.pulevasalud.com señaló que las mujeres, cuya labor es ser amas de casa, sufren un desprestigio dentro de la sociedad machista.
Es necesario que sean ellas las que valoren su propio trabajo, pues desempeñan un papel insustituible, al ser el eje que organiza y dirige todo el hogar. No se puede permitir que se discrimine el trabajo doméstico, aconsejó Gandásegui.
Por su parte, la psicóloga Maybet Pérez recalcó que esta labor no se valora, porque sencilla y lamentablemente aún son muchas las mujeres en el istmo que no se dan su importancia.
En tanto, las madres marcan en sus hijos una división de roles bastante notoria y poco beneficiosa: “la niña cocina y el niño lava el carro, por ejemplo”, advirtió Maybet Pérez.
Esto colabora a que el machismo continúe como fuerza permanente, dijo Pérez.

