El rotavirus, un agente viral que le debe su nombre “rota” (en latín) a su forma de rueda, ha ido perdiendo fuerza en Panamá.
Las huellas de este virus, que afecta principalmente a la población infantil ocasionando gastroenteritis (diarrea) y, consecuentemente, deshidratación, se han ido desvaneciendo desde que en 2006 el Esquema Ampliado de Inmunizaciones del Ministerio de Salud incluyó la vacuna rotarix para niños de dos a seis meses.
Antes de que existiera una vacuna para prevenirlo, el rotavirus provocaba la muerte de unos 600 mil niños menores de cinco años en el mundo cada año.
Cuando en Panamá no se contaba con la vacuna, el virus afectaba a una media de 42% de la población infantil menor de cinco años, y entre el 10% y 15% de los casos ameritaba hospitalización, dice el pediatra e infectólogo Javier Nieto, subdirector del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES).
