"No es mi tipo de película, pero ha sido una oportunidad para retomar mi carrera", aseguró en Madrid el actor estadounidense Mickey Rourke durante la presentación de su última película Sin City, la cual se que se estrenará en España el próximo 12 de agosto.
El protagonista de películas como Nueve semanas y media, La Ley de la calle, Fuego en el cuerpo, El borracho o El corazón del ángel , parece haber domesticado su lado más salvaje para relanzar su carrera cinematográfica, que -según dijo- él mismo había arruinado porque era un hombre "sin reglas".
En declaraciones realizadas a EFE, Rourke explicó que "hace 13 ó 14 años no era capaz de conseguir un trabajo", por lo que "no estaba en posición de elegir papeles".
Este amante de las famosas motos Harley Davidson visitó recientemente Madrid para promocionar su nuevo filme, que lleva a la gran pantalla el popular cómic de Frank Miller, y en el que se han empleado las últimas tecnologías para crear unos espectaculares efectos especiales.
Robert Rodríguez (El mariachi, Desperado o Abierto hasta el amanecer) y Miller son los directores de Sin City, una película en la que el artista, irreconocible por el maquillaje y las prótesis de mandíbula, nariz y frente, comparte reparto con Bruce Willis, Rosario Dawson, Brittany Murphy y Benicio del Toro, entre otros, y en la que Quentin Tarantino ha dejado su marca en una de las secuencias, ya que fue director invitado por un día .
Ahora, este actor de casi 50 años y que abandonó en un par de ocasiones su carrera para dedicarse al boxeo, dijo saber exactamente lo que quiere en su futuro profesional.
"Voy a mostrar mi fortaleza, pero de otra forma", aseguró el artista en la entrevista, quien después de Sin City rodó Domino, de Tony Scott, y actualmente trabaja en otra producción en Londres.
"Si hace 10 años me dicen que venga aquí para promocionar una película no lo habría hecho, ahora sí, porque sé que es parte de mi trabajo", aseguró Rourke, al tiempo que aclaró que "no está loco ni acabado".
Y es que el actor explicó que ahora se da cuenta de que, por llevar una vida tan desenfrenada, arruinó su carrera: "antes me era más fácil echarle la culpa a los demás, era más joven y pensaba que en esto solo tenía que ver el arte y la interpretación, no lo veía como un negocio, no supe entender el sistema".

