La actitud de reproche y desilusión que adoptan algunos padres cuando sus hijos no son lo que ellos quieren que sean, influye negativamente en la formación de su autoestima. Hasta el punto de lograr que el infante se vuelva paulatinamente menos productivo, incapaz de hacer cualquier actividad acorde con su edad y muestre deficiencia en gran parte de las cosas que realiza.
Al crecer —expresa la sicóloga de familia Jenny Montenegro— obviamente se convertirá en un ser incapaz de trazarse y alcanzar metas.
Gran parte de los padres de familia que conoce caen en ese problema, lo importante es que se detecte las señales de baja autoestima para "rescatarlos a tiempo".
DESCUBRA EL ERROR
Marta Arosemena, psicóloga especialista en niños, señala que antes que nada los padres deben enseñarle a los hijos que valen por lo que son y deben evitar compararlos o forzarlos a ser como otros niños que son buenos — por ejemplo— en algún deporte o actividad, "no así en los estudios".
Un niño que se burle constantemente de sus amiguitos puede estar ocultando detrás de sus bromas, complejos de inferioridad.
Su frustración puede hacerlo agresivo, por lo tanto siempre buscará pleito. Puede convertirse en una persona depresiva o ansiosa.
También hay pequeños que muestran mínima tolerancia e incapacidad para resolver conflictos, mientras otros, optan por menospreciar sus capacidades y viven pendientes de lo que los demás digan de ellos.

