Es como el Canal: otro de los centenarios íconos de nuestro país. De hecho, del sombrero pintao se comenzó a hablar durante la construcción del Canal y del ferrocarril.
Los primeros se confeccionaron en Ecuador, y artesanos de ese país fueron los encargados de enseñarle el arte de hacer sombreros a los panameños. Fue en la población de La Pintada, en Penonomé, donde confeccionar el sombrero se volvió una tradición que hoy pasa de generación en generación.
Hay diferentes tipos de sombrero pintao. O mejor, lo hay para cada ocasión: Para ir al campo -como el junco o capacho-, para el matrimonio, para las mujeres.
Se fabrican con el junco, planta que nace en los manantiales. El tiempo de elaboración varía: algunos se hacen en un mes y medio, otros en menos.
Se pueden conseguir en tiendas de artesanías o en elegantes almacenes en donde pueden llegar a costar hasta 300 dólares.
Es elemento fundamental para muchos campesinos, pero también pieza clave del vestuario de los bailes folclóricos.

