Ana Alfaro Especial para La Prensavivir+@prensa.coms tan famosa la afición que tienen los chinos por los manjares exóticos, que hasta el nuevo estadio lo han bautizado como una de sus sopas más famosas: el nido de pájaro. Y es que lo primero que aprendí en mi primer viaje a Hong Kong fue que “los chinos comen cualquier cosa con patas, excepto las mesas”.
No solo cualquier cosa que camine, nade o vuele, sino que también comen algunas partes del animal que no se le ocurriría a nadie. Por ejemplo, las almohadillas de las patas de los osos son consideradas extraordinariamente exquisitas; también comen seso de mono, y es de especial interés cualquier manjar de reputación afrodisíaca como el caballito de mar, la sangre de serpiente y el pene de tigre disecado. Lo trágico de esto último es que anualmente llevan más cerca a la extinción a esta magnífica especie felina.
CODICIA
Otro de estos casos trágicos, de matanza de animales por una de sus partes de codicia gastronómica, es el de la sopa de aleta de tiburón. Es más, cuando recién oí hablar del estadio de nido, pensé que solo faltaría otro edificio con forma de aleta, para tener simetría.
Diré que una cosa que me consuela del estadio en forma de nido de pájaro es que, del lado gastronómico, no se sacrifica ningún pajarito para hacer una sopa de nido de golondrina. Y aquí hay que hacer una breve explicación.
En realidad, aunque al español lo traducimos como “golondrina”, en realidad no se trata de dicha ave, sino de un vencejo, ave del orden de los apodiformes que tienen silueta similar a la de las golondrinas.
Hay especialmente dos tipos de vencejos, el Aerodramus fuciphagus y el Aerodramus maximus, que son los favoritos de los epicúreos. Los Aerodramus, y al igual que los murciélagos, tienen capacidad de ecolocalización, así que viven en cuevas, dentro de las cuales hacen sus nidos.
Estos nidos, blancos los del primer tipo de vencejo, rojos los del segundo, son altamente preciados por sus valores medicinales, ya que ayudan a la digestión, mejoran la voz, alivian el asma, aumentan la concentración y brindan beneficios al sistema inmune. ¡Ah!, ¡y por supuesto! ¿Cómo olvidarlo? Aumentan la libido.
Pero, ¿qué puede tener de medicinal un nido, un hato de ramitas con un par de plumitas coladas por ahí? Pues que el vencejo fabrica su nido con su propia saliva, que tiene altos niveles de calcio, hierro, potasio y magnesio.
Tradicionalmente, las mejores cuevas para cosechar nidos se encontraban en Borneo, pero afortunadamente para los vencejos, desde mediados de 1990 se han comenzado a fabricar perchas para expeditar la fabricación de nidos, lo que mi utópica cabecita desearía que significa que van a dejar a los vencejos de las cuevas en paz.
¿El precio al consumidor? Un buen plato de sopa, en la ciudad de Hong Kong, puede costar entre 30 dólares y 100 dólares, mientras que el kilo de nido seco oscila entre los 2 mil y 10 mil dólares.
