El complejo arqueológico de Sacsayhuamán, un gran santuario y centro de la administración hidrográfica del Imperio Inca, supera en importancia a la ciudadela de Machu Picchu, según las pruebas recabadas por un grupo de investigadores peruanos.
Sacsayhuamán, también conocido como Templo del Sol, se encuentra a 3 mil 700 metros sobre el nivel del mar, a dos kilómetros de la alto andina ciudad de Cuzco y en el mismo departamento peruano que acoge Machu Picchu, uno de los iconos del turismo mundial.
Si bien, Machu Picchu es la más conocida de las fortalezas incas que se conservan hasta hoy, "Sacsayhuamán fue el punto de control de agua con fines agrícolas, pero sobre todo fue el centro religioso más importante del imperio", afirma el director de este parque arqueológico, Carlos Silva.
El arqueólogo señala que la "mayor importancia" de la fortaleza se evidencia "en la inmediata conexión a la ciudad del Cuzco", la que fuera capital del imperio incaico, y "por la gran cantidad de construcciones que la rodean".
"Esas evidencias están compuestas por trabajos de canalización que nacen desde la meseta del complejo hasta la misma ciudad del Cuzco" y "varios centros ceremoniales", explica.
Las pruebas halladas corresponden a seis puntos de excavación realizados en diferentes áreas del parque arqueológico, como parte del Plan Maestro aprobado en 2005 por el Gobierno de Perú con el objetivo de recuperar el sitio.
La historia de los importantes hallazgos se remonta al pasado mes de abril, cuando casi un centenar de especialistas peruanos iniciaron los trabajos en un área aproximada de 600 hectáreas.
Allí aparecieron estatuillas, cerámicas, objetos de metal y varias estructuras entre las que destacan dos nichos con hornacinas decoradas en color rojo cinabrio y verde malaquita, hallazgos únicos de la era.
Además, se encontró la estructura de un centro ceremonial dedicado al culto de piedras y astros y una fuente donde se habrían celebrado sacrificios, pues hay "restos de camélidos andinos", detalló Silva.

