Aristóloga Especial para La Prensavivir+@prensa.comZapatero, a tu zapato. Fui recientemente a un restaurante en la zona Chanis-Panamá Viejo, en la Cincuentenario, para probar comida típica colombiana.
Y definitivamente ese es el fuerte del sitio, porque de todo lo que probé, el aporte de cocina internacional al menú ha sido un resonante fracaso.
El más desastroso fue un pollo a la Cordon Bleu, el equivalente culinario de la Tulivieja. No sé con qué lo rebosaron (ni por qué usaron este método en vez del clásico empanizado del plato), pero parecía una piedra trancapuertas. Adentro no estuvo mucho mejor la cosa: ¡Estaba relleno de queso blanco del país y queso amarillo, guácatelas!
Pero bueno, ya me saqué eso del sistema. Y ahora voy a lo bueno: de entrada picamos unas arepas con hogao (salsita criolla a base de tomates) absolutamente estupendas.
Una orden de chorizos con chicharrones trajo trocitos de chorizo frito, y chicharrones que no se sentían para nada grasosos, absolutamente maravillosos. Otro plato de patacones con guacamole trajo ricos patacones y guacamole sintético, horrible. Apenas asoman la pata fuera de territorio culinario colombiano, la meten feo.
Pero sigamos con los platos fuertes. En dos ocasiones pedí ajiaco, esa divina sopa bogotana con pollo, papas, aguacate y alcaparras, y no había. Así que me contenté con un sancocho de gallina con papas y yuca, una sazón criolla riquísima, con el equivalente de recao verde, que trae sus guarniciones de ensalada (col, zanahoria, tomate picadito) y arroz blanco.
¡Deliciosa! RdT1 se pegó tal atracada con una bandeja paisa enoooorme (carne molida, chorizo, morcilla, arroz, huevo frito, aguacate, chicharrones y unos frijoles de muerte lenta) y RdT2 pidió una sopa de banano que no nos llamó mucho la atención. Repito: vayan con los sancochos (además del de pollo, hay de res y de pescado) o el ajiaco.
Sigo. Terminé compartiendo mi plato de sobrebarriga (falda, el corte que se usa para la ropavieja) con RdT2. La carne estaba superlativa, absolutamente maravillosa, tiernita, con ese sabor del que carecen los cortes sofisticados, pero que deleita en los músculos del animal que "trabajan". Esto los endurece, pero con un método de cocción a fuego lento, ofrecen deleites como este extraño rectángulo de carne que trajeron al plato: me deshice, por supuesto, de las capas de grasa para concentrarme en las largas tiras de carne que se disolvían en la boca.
Con este plato, que trae arroz, yuca, papa, aguacate ensalada y arepa, me robé unas cucharadas de los frijoles de RdT1, y quedé en la gloria. De postre pedimos arequipe con queso: nos volamos el arequipe e ignoramos el queso y un flan de la casa bastante decente.
Notamos una especie de tarima e investigamos debidamente. Se nos informó que sí se forma el bailoteo hasta las tres de la mañana. Así que te comes tu sobrebarriga, pides tus cervezas (dos dólares, nada mal) y tienes tu "naitafón" por mucho menos que en Avenida Uruguay (si te gusta la cumbia y el vallenato). Dixit.
FICHA TÉCNICA
• COMIDA: Buena, la criolla
• SERVICIO: Regular
• AMBIENTE: Alegre, campechano
• PRECIO: Menos de $15.00
• RECOMENDADOS: Sobrebarriga sudada ($6.50)
• RELACIÓN COSTO-CALIDAD: Bandeja paisa ($7.75) y Sancocho de gallina ($4.50)
• ACCESO A DISCAPACITADOS: Sí
• TELÉFONO: 221-5870
• HORARIO: De lunes a domingo, de 11:30 a.m. hasta que amanezca
• ACEPTAN: VISA, Master Card y American Express
• DIRECCIÓN: Vía Cincuentenario

