Quizá mojar el pan no es muy estético, pero es gastronómico. Obviar los cubiertos, coger el pan con las manos y mojarlo en el condumio es un gesto de reconocimiento culinario.
Siendo un alimento de enorme recorrido histórico y geográfico, el pan forma parte de la cultura universal.
El pan más básico es el ácimo, sin fermentar, que los griegos clásicos consideraban un manjar a pesar de que sabían elaborar muchas variedades que conocemos hoy: masa de harina y agua fermentada por microorganismos llamados levaduras.
Existen cientos de panes: pan de leche, pan de pasas, pan de ajo, pan de miel, pan de huevo... Como curiosidad, en Perú tienen un "pan de a huevo" que no lleva huevo, sino que antiguamente se podía cambiar por un huevo. En Asturias hay un pan al que llaman preñado que va relleno de chorizo.
El pan es rico en hidratos de carbono (almidón), y como la mitad de la energía que necesitamos debe proceder de alimentos ricos en almidones, la ecuación cuadra. Además, solo el 1% del pan es grasa, de modo que el pan no engorda; lo que sí engorda es la compañía: la mantequilla, las salsas...
Esto no quiere decir que renunciemos a un buen acompañamiento: el refrán advierte que el pan con pan es comida de tontos. Por ello, lo recomendable es que busque el pan, lo moje y lo disfrute.

