El Festival Internacional de Cine de Marraquech inauguró ayer su novena edición con un llamado a la supresión de fronteras y claros guiños a la cultura coreana, cuya cinematografía es homenajeada este año.
En el escenario, un espectáculo conjunto de músicos y bailarines coreanos y marroquíes escenificaba esa voluntad de cruce de civilizaciones, reflejo de la variada procedencia de las películas que compiten por el máximo galardón, la Estrella de Oro.
La alfombra roja fue testigo también de la mezcla, con coloridos caftanes que destacaban entre el negro predominante de la mayoría de los invitados, incluida la actriz estadounidense Kim Cattrall, que se encuentra en la ciudad rodando la segunda parte de Sex and the City, o la española Marisa Paredes, quien pertenece este año al equipo de jurados que está presidido por el cineasta iraní Abbas Kiarostami.
El día 12 de este mes terminará la lucha entre la quince películas que concursan, donde habrán piezas como la española La mujer sin piano, de Javier Rebollo; la mexicana Norteado, de Rigoberto Perezcano, y la uruguaya El cuarto de Leo, de Enrique Buchichio.
En liza por la Estrella de Oro estarán también largometrajes procedentes de Italia, Bélgica, Francia, Dinamarca, Malasia, Holanda, Marruecos, Estados Unidos, Tayikistán, Japón, Egipto y Corea del Sur.
En esta novena edición se rinde homenaje además al actor británico Ben Kingsley al estadounidense Christopher Walken, al francés de origen marroquí Sad Taghmaou y al director, intérprete y músico serbobosnio Emir Kusturica.
