Lejos de una trinchera entre cocineros, Panamá Gastronómica se convierte en un punto de encuentro para ejecutantes de una tarea que poco tiempo deja al ocio.
El chef Andrés Morataya, expresa este sentir, justo ahora que Panamá está comenzando a hacerle guiño desde la cocina en las afueras del istmo. En su restaurante, Panga, ubicado en Pedasí, Los Santos, recibe a gente relajada que disfruta sus platillos teniendo como horizonte el mar y la brisa salada. Acá se encuentra con sus colegas, que denomina “amigos”. Se chocan las manos y les trae raciones de productos autóctonos que solo se consiguen en el interior.
Otros como Pascual González, del restaurante citadino Ángel, quien compite como voluntario en The All Star Chef Challenge por la Fundación Pro Niños del Darién, se toma un selfi sonriente con su barra, una multitud vestida de rojo.
Entre los exponentes nuevos de Panamá Gastronómica, se encuentra el bocatoreño Joseph Archbold, insignia de la cocina de su pueblo. Ha terminado su travesía por Francia y ahora tiene dos emprendimientos: Octo, en isla Colón, y Receta Michilá, en su natal Carenero. “Me siento contento de estar aquí y reencontrarme con la gente”, dice refiriéndose a excompañeros de clase que como él ahora visten sus sombreros de chef.
