Reflexionar sobre uno mismo y las cosas que nos rodean puede ser una experiencia reveladora. Daniella Schapira y Tamir Ginz, directores del Kamea Contemporary Dance Company de Israel, lo saben bien. Toman sus vivencias y las plasman en bailes que narran historias personales, que curiosamente, resultan familiares para el público.
Durante la función presentada el jueves en el Teatro Nacional, el grupo israelí mostró dos producciones encaminadas a exponer la esencia del ser humano.
La velada se inició con el montaje "Two is more, one is less" que muestra la búsqueda —a veces ciega— de aquella "otra mitad" capaz de complementar nuestros días.
Tras un breve receso, el grupo de danza presentó la obra "Secret Garden", que de manera subjetiva, repasa la temática del autismo infantil a partir de las vivencias familiares del propio coreógrafo, Tamir Ginz.
La pieza inicia con olas de desesperación de los padres, quienes a lo largo del montaje van avanzando hacia matices más alentadores.
Los bailarines, por su parte, encarnan diferentes personalidades que paulatinamente nos adentran a su mundo de "sí mismo" y comparten sus juegos espontáneos. Sufrimos con ellos su incapacidad de comprender lo que sucede en el entorno y el significado de ciertas palabras o gestos.
"Secret Garden" representa la enajenación y certidumbre. Los intentos parentales por volver a atar lazos filiales y su incesante lucha por recuperar al hijo ausente.
Kamea Contemporary Dance Company fue establecida en Beer-Sheva (Israel) en 2002. Fue creado para establecer una plataforma para coreógrafos y bailarines que deseaban avanzar en el arte de la danza en esa región.


