AYUDA. FUNDACIÓN CAROL VALLARINO DE MONTENEGRO.

10 años de la Casita de Mausi

Durante una década, y hasta diciembre de 2006, el albergue había hospedado a 4 mil 501 pacientes.

10 años de la Casita de Mausi
10 años de la Casita de Mausi

A Teodolina Vanegas le detectaron cáncer uterino hace nueve meses, y esta semana termina su tratamiento en el Instituto Oncológico Nacional (ION). Durante este periodo, pasó más tiempo en la ‘Casita de Mausi’ (en el área revertida) que en su propio hogar, porque este "queda muy lejos", en Montijo, provincia de Veraguas y no tenía los recursos económicos para hospedarse en la ciudad mientras recibía el tratamiento.

Como ella, Ilka Miranda, Silvia Sánchez, Digna Hidalgo y Virginia Hernández han podido continuar su tratamiento gracias a este hospedaje.

EL ORIGEN

Hace once años Carol Vallarino de Montenegro –a quien sus amigos llamaban Mausi–, creó la Fundación que lleva su nombre, a través de la cual un año más tarde se fundó ‘la Casita de Mausi’, que ofrece albergue a los pacientes con cáncer que se tratan en el ION.

Vallarino de Montenegro padeció también esta enfermedad, por 13 años, y durante su tratamiento vio cómo las personas de escasos recursos del interior del país pasaban trabajo para poder recibir su tratamiento.

"Ella pudo ver cómo algunos dormían en las escalinatas del hospital porque no tenían dinero para pagar un sitio dónde quedarse", afirma la directora ejecutiva de la Casita de Mausi, Olga Quijano. Fue entonces cuando ella, junto a algunos amigos, crearon este sitio para personas que padecen algún tipo de cáncer y que no tienen seguro social, agrega.

Marta Maddox, administradora de la casa explica el funcionamiento: a través de las trabajadoras sociales del ION a las personas se les hace un estudio para determinar su situación económica y luego se coordina con la administración de la casa para asignarles una cama. Esto dependerá de si es hombre o mujer y el tipo de cáncer que padece. La casa tiene cuatro habitaciones, tres para mujeres y una para hombres.

Quijano afirma que durante la última década la casita ha albergado –hasta diciembre de 2006– a 4 mil 501 personas, la mayoría provenientes de la provincia de Veraguas. Estas personas reciben tres comidas y dos meriendas diarias, además, transporte gratuito del hospital al albergue y viceversa y les dan paseos por la ciudad.

AMPLIACIÓN

Actualmente hay doce pacientes hospedados en la casa, que tiene capacidad para 16 personas. Pero en ocasiones, cuando se cierran las puertas, los sillones se convierten en camas y se reciben hasta 22 personas.

Como parte de la celebración de su décimo aniversario, la directiva tiene como propósito empezar, en tres meses, la ampliación de la casa para dar albergue a 34 personas.

Se pretende que la casa tenga ocho habitaciones, cinco para mujeres y tres para hombres, porque el 60% de los casos de cáncer en el país se presentan en el sexo femenino.


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