Dicen que para ver más claro, basta con cambiar la dirección de la mirada. Una frase popular que en algún momento le sirvió a su autor —el piloto y escritor— Antoine de Saint-Exupery y que ahora es puesta en práctica por el Instituto Nacional de Cultura (Inac).
Justo en estos tiempos, en que la casa cultural parece tambalear ante sus directrices "totalmente ineficientes e inoperantes", como declaró hace unos días a este diario el ex director nacional de las Artes, Rómulo Castro, la institución da un paso sólido y consigue una sede permanente para el Instituto Superior de Bellas Artes.
Se trata de la antigua estación de pasajeros del Ferrocarril Transístmico, ubicado en la Plaza 5 de Mayo, y que por más de 20 años albergó al Museo del Hombre Panameño, conocido más adelante como el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz.
Krishna Camarena, directora nacional de Educación Artística del Inac, explica que esta academia estará conformada por tres centros de enseñanza: La Escuela Nacional de Artes Plásticas, la Escuela Nacional de Danza y la Escuela Nacional de Teatro y Videografía.
"Con esto, buscamos fortalecer la enseñanza y el aprendizaje de las artes en sus distintas disciplinas", añade.
Para el departamento de Educación Artística, el inmueble representa un bastión, no solo por su condición de Patrimonio Histórico, sino por su ubicación céntrica y estratégica con la cotidianidad urbana.
SUEÑOS DE ANTAÑO
Tras varios intentos por agrupar a las escuelas artísticas en un solo local, el Inac aprovechó el traslado del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz al edificio del llamado Museo del Tucán, en Llanos de Curundu.
Desde 1996, aproximadamente, el Inac aspiraba contar con un Palacio de Bellas Artes similar al de otros países como México y Perú. En ese entonces, la administración de esa institución había revelado estar en gestiones para conseguir un terreno dentro de las áreas revertidas para su construcción, pero no se hizo.
Por muchos años las escuelas de bellas artes funcionaron en edificaciones cuyas estructuras no cumplían con las necesidades de espacio y ambiente que los estudiantes requieren. "Se necesitaba de un sitio digno para poder dictar las clases", agrega Camarena.
Explicó que para trasladar las escuelas tuvieron que prestarle atención especial a los espacios por utilizar.
Por ser un una edificación patrimonial, las fachadas permanecerán intactas. Sin embargo, en su interior se trabajaron algunas adecuaciones necesarias.
(Vea Nueva sede para la educación artística)


