A las 8:30 p.m. empezó, tal cual decía el boleto de entrada, el concierto de una de las más importantes voces de la música mexicana, Ana Gabriel.
Desde que inició el evento, con una pantalla que mostraba lo que ha sido la trayectoria de la cantante, el audio parecía tener el firme objetivo de ensordecer a la audiencia.
Los problemas técnicos y eléctricos levantaron una batalla de poderes contra la voz de Ana Gabriel, la cual muchas veces se convertía en una punzada al tímpano por los bruscos decibeles de su micrófono.
MUJER CON EXPERIENCIA
Estas inconveniencias, aunque bastante notorias, no vencieron a la artista, la cual se propuso, como ella misma expresó, "dejar el alma en Panamá".
Su energía irradió todo el lugar, su forma de sentir cada letra transmitía el sentimiento que hubo detrás de ellas.
Ana Gabriel cantó más de 20 canciones. Al principio el público estaba tranquilo, pero después del tema Huelo a soledad, la cual cantó a capela para luego demostrar el poder de su voz, acompañada de las tonadas propias del mariachi, todo el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones ATLAPA se encendió.
Después cantó La reina, que trata de los hombres que siempre se dejarán mandar por las mujeres, y cuando entonó Hasta que te conocí, de Juan Grabriel, muchos en el público se agarraron el pecho y hubo hasta quien derramara algunas lágrimas.
Otros temas como Volver volver, Mar y arena, Quién como tú, Amigos y los dos grandes éxitos de la noche, Cosas del amor y Luna. Ambas solicitadas por el público a gritos, y al complacerlos, demostró por qué las aclamaban.
