Algunos se desmayan por el simple hecho de ver sangre o por temor a las alturas.
El médico general, Raúl Sánchez, señala que un desmayo es la pérdida del conocimiento por un momento, y ocurre por una disminución del flujo sanguíneo al cerebro y su consecuente falta de oxígeno.
La palidez, el frío, el calor o el sudor en la frente, debilidad, sonidos como de zumbidos o campanas, piernas y rodillas flojas son sus principales síntomas. “Aunque también se puede añadir el mareo o el vértigo”, indica Sánchez.
