Exaltando la naturaleza y el interior del cuerpo humano es como la artista panameña Berta Polo intenta transmitir un mensaje espiritual con su exposición "Pinceladas de Vida con Aroma y Color".
En esta ocasión, Polo toca el tema del cuerpo humano y "la gama polícroma que tenemos por dentro y a veces descuidamos".
Para lograr una obra informada y precisa Polo conversó con médicos, asistió a congresos y aprendió un poco de medicina.
Y es así que la artista herrerana plasma un ojo que mira el infinito, tocando el cielo y el mar; una gota de sangre, el interior de la nariz, los huesos de la cadera, un corazón que vibra, las raíces de un diente.
Polo explica que "muchos médicos tienen la parte científica elevada pero no la parte espiritual" y por ello quiere que "tanto el paciente como el médico vean la belleza que tenemos por dentro".
Igualmente, en esta muestra pictórica, mantiene el interés en la belleza tropical de Panamá, sobre todo porque siente que nuestros árboles floridos panameños como los guayacanes, acacias y particularmente el árbol Panamá, no se les ha dado la importancia que merecen.
La muestra de 25 piezas, entre pinturas y esculturas, representa dos años de trabajo.
La sección de escultura consiste en piezas grandes y con mucho movimiento hechas de fibra de vidrio, resina epóxica e imitación bronce.
Polo cuenta que incursionó en la escultura apenas en 1995 cuando le encargaron hacer bustos como el de Aaron Cohen, Aquilino de la Guardia, Gabriel Lewis Galindo y Fermín Chan.
La exhibición se encuentra ahora en el Salón Capitular del Salón Bolívar en el Ministerio de Relaciones Exteriores, ubicado en el casco viejo. Estará abierta al público hasta el 5 de diciembre en horario de oficina, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m.
Sus próximos proyectos incluyen completar unas 10 pinturas adicionales con el tema del cuerpo y así poder mostrar a mediados de 2007 una colección bajo el título "Pinceladas de Vida". Esta se exhibiría en diferentes hospitales locales. Además realizará un monumento a Octavio Méndez Pereira en los terrenos de la Universidad de Panamá.
Polo, que tiene 25 años de ser docente, está entusiasmada con este proyecto porque piensa que "la universidad no debe verse como que tira piedras, sino [un lugar] donde se hace arte y cultura".
