REINADOS. COSTUMBRE SOCIAL.

Qué bien le sienta la corona

En el año de 1910, a Manuelita Vallarino se la proclamó reina del Carnaval de Panamá, y con ella se inició la tradición de contar con una soberana para celebrar cada año las festividades del dios Momo.

Pero mucho antes de que Manuelita fuera coronada, la costumbre de contar con una reina en las fiestas populares comenzaba a arraigarse fuertemente en las tradiciones del panameño.

Para Alessandra Mesquita, Señorita Panamá para Miss Universo, este es un aspecto muy emblemático de nuestra latinidad. Y es que si nos vamos atrás en el tiempo, como asegura el sociólogo Alfredo Figueroa Navarro, descubriremos que los reinados son una herencia típica de los poblados del sur de España.

Tras la selección de Manuelita a principios de la época republicana, el Carnaval capitalino fue adquiriendo la costumbre de nombrar a una soberana, "al principio de forma muy elitista, pero que con la proliferación de la clase media se fue democratizando", añadió Figueroa Navarro.

Según el sociólogo, esta costumbre poco a poco se fue dispersando hacia el interior, donde aún se conserva por todo lo alto esta tradición.

Con el pasar de los años los reinados han ganado respeto y popularidad. Tanto, que hoy día se le ve como una buena oportunidad para enriquecer aspectos de la vida personal y profesional de la mujer contemporánea.

"Concursar en el certamen de Señorita Panamá me ayudó a ver mi carrera desde otro ángulo", añadió Mesquita quien es egresada de la Florida State University como licenciada en mass media studies con especialización en deportes. "Esto me ayudó a desenvolverme mejor en mi carrera", añadió.

Con ella concuerdan María Laura Villarreal y Ana Gloria González, ambas ex reinas de Calle Abajo de Las Tablas (2004 y 1999 respectivamente), quienes aseguran firmemente que estos eventos "te abren las puertas".

La psicóloga Cynthia Tulipano mira los reinados con otros ojos. "Tiene que ver con el estatus", afirma.

"Nuestra sociedad latinoamericana tiende a remarcar esta costumbre, porque de alguna forma las féminas aportan valor y calidez a los eventos", continúa. En ese sentido, Sorangel Mattos, reina del Carnaval Panamá 2006 asegura que las soberanas son de alguna forma una proyección de la esencia del ser panameño.

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