En la plaza llamada "de la Catedral", existen bustos de personajes que en su mayoría murieron y vivieron aproximadamente desde comienzos del siglo XX.
Los bustos de José Agustín Arango, Carlos Constantino Arosemena y Nicanor de Obarrio están ubicados en el espacio frente a lo que fue el Hotel Central, (que está en venta y ojalá se haga buen uso de él).
El busto de Manuel Espinosa Batista se encuentra precisamente al frente del edificio del Museo del Canal. El de Ricardo Arias al frente del edificio que fue del Arzobispado, hoy ocupado por el personal de la Guardia Presidencial. El de Federico Boyd, frente a otra edificación que también está en venta y que fue de una de las familias Arias de esta ciudad.
El de Manuel Amador Guerrero frente a la iglesia Catedral y el de Tomás Arias opuesto al edificio de la Municipalidad.
Por el otro lado y en la plaza o parque de Santa Ana hallamos el de Carlos Mendoza, dando frente a la Avenida Central y a su espalda el templo que lleva el nombre consignado con posteridad. El del poeta Demetrio Korsi está en el área cercana a la calle 13 Oeste.
Otro ilustre vate, Gaspar Octavio Hernández, está cercano al estacionamiento situado al lado del templo.
Muy cerca y siendo algo más que un busto —es casi una estatua— encontramos a la poetisa Amelia Denis de Icaza, aquella que además de otras preciosas estrofas, nos dejó en su poema Dejad que pase aquella que dice: No lances nuestros dardos envenenados, sobre la juventud que ama y espera,/ dejad que goce en el festín humano,/mientras la sombra de los años llega.
La ubicación del busto de Francisco Arias Paredes es, naturalmente que en el mismo parque pero cercano a la Avenida Central y al lado de un negocio de útiles de papelería y escritorio.
El del general Domingo Díaz, participante de la Guerra de los Mil Días y el proceso de separación del 3 de noviembre de 1903 y el ya mencionado de Pedro A. Díaz, quien fue en su calidad de vicepresidente de la República encargado de la primera magistratura por un corto espacio de tiempo. Estos dos últimos están cercanos a la iglesia del mismo parque de Santa Ana.
De manera que si usted tiene deseos de conocer las efigies de estos preclaros ciudadanos, de una vueltecita por los lugares que aquí hemos presentado.






