Maribel, de 25 años, le saca el jugo, literalmente, a su cerebro.
Cada día lo “exprime” y no duerme lo suficiente. De lunes a sábado cumple una jornada laboral que supera las ocho horas; va a clases en la noche tres veces a la semana, y cuando llega a casa se posa sobre su cama no para caer rendida en los brazos de Morfeo, sino que se dispone a ver televisión, entretenerse con los videojuegos, escuchar música y navegar en internet hasta que sus ojos no aguanten más. Si duerme tres horas es mucho.
Cada mañana empieza igual. Maribel llega a la oficina con los bostezos de siempre y con una taza de café que la ayuda a mantener su cerebro “despierto”. Lo que no sabe es que mientras trabaja forzando a su cerebro, algunas de sus neuronas se “apagan” por periodos.
Esto fue constatado en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin que encontraron que una persona desvelada se mantiene despierta aunque algunas partes de su cerebro no lo estén. Este hallazgo, publicado en la revista Nature, señala que no dormir hace que las funciones cognitivas como la atención y la capacidad de juicio fallen. Esto fue comprobado por un experimento con ratas que funcionaban despiertas sin haber dormido.
