Rubén Blades termina de interpretar su clásico Decisiones, la segunda canción de su concierto “Único e irrepetible”, cuando un seguridad con un tono tajante, fuerte y agresivo nos ordenó retirarnos de las escaleras donde habían ubicado, como sardinas en lata, al puñado de fotógrafos y reporteros que iban a cubrir el primero de los tres recitales que ofrecerá esta semana el cantautor nacional en la discoteca Latitude 47.
Se le explica a tan amable caballero que los reporteros siempre se quedan a ver todo el concierto, porque no hay otra forma de hacer una crónica de este tipo, salvo que uno sea dueño de algunos poderes sobrenaturales para hacer su trabajo sin ver lo que va posteriormente a reseñar.
En ese punto, el seguridad dudó por un instante de la orden que debía cumplir y fue a hacer las consultas del caso.
Al cabo de unos segundos regresó y confirmó que sí, deben irse todos y ya, mientras Rubén Blades hablaba desde el escenario sobre la importancia de respetar los derechos de los creadores.
