Una rigurosa investigación hay detrás de El jardín de las cenizas (Alfaguara), que alcanza las 444 páginas.
“Trabajé en Panamá, en el Archivo Ricardo J. Alfaro, en el Museo del Canal Interoceánico, donde recibí un apoyo enorme con los documentos que aparecen en el libro, y también en la Biblioteca Nacional pude consultar todos los periódicos y muchos otros documentos que tienen ahí”, explica su autora, Gloria Guardia.
Recorriendo las páginas de El jardín de las cenizas, nos encontramos con reproducciones de documentos clave en la historia del país.
La autora tuvo la fortuna de tenerlos en sus manos para efectos de su indagación de datos históricos. “Pude copiar, por ejemplo, el pase de la primera travesía por el Canal y los documentos de la transferencia, la ropa que usó la presidenta Mireya Moscoso en los actos de transferencia del Canal”.
Otras fuentes de información con las que contó Guardia, quien reside entre Panamá y Bogotá, fueron las conversaciones que sostuvo con su padre, quien formó parte de Acción Comunal, por lo tanto fue uno de los responsables del golpe de Estado de 1931 cuando tenía 19 años. También los diálogos con Ricardo J. Alfaro, con su suegro y con su tía Rosario Arias fueron de enorme valor. “Cuando tienes personas allegadas que te quieren y que tú quieres y que te ofrecen este tipo de información, para mí eso es un banquete, nutrirse de aquellos que han vivido esos momentos”.
Gracias a estas conversaciones con los protagonistas de la historia, en El jardín de las cenizas sale por primera vez a la luz la escena de lo sucedido cuando el Dr. Alfaro se entera de que lo acaban de nombrar Presidente de la República. “Mi suegro estaba en esa salita en Washington y me contó lo ocurrido y lo que vivió como hijo de Ricardo J. Alfaro”.
