Sucedió el domingo 25 de septiembre de 1513, poco antes de las 10:00 a.m. (así lo anotan las crónicas de la época), cuando el polifacético Vasco Núñez de Balboa (vino a aventurar y terminó como descubridor y conquistador) se convirtió en el primer europeo u hombre blanco que vio lo que él bautizó como el Mar del Sur y al que luego le cambiaron el nombre por el de océano Pacífico.
Como en estas semanas estaremos celebrando un aniversario más de lo anterior, y ya van 497 años, hemos querido sumarnos a los muchos que estarán rememorando la fecha anterior.
Y para ello escribiremos dos Raíces consecutivas, en la primera recordaremos la vida del conquistador y en la siguiente, interesantes aspectos del viaje que para ello tuvo que hacer, venciendo enormes obstáculos hasta poderlo completar.
Vamos pues con los datos biográficos del descubridor que no son muy dignos de confiar enteramente, ya que los documentos -y son pocos- existentes así nos los dejan saber.
Fray Bartolomé de las Casas (1474 -1566) es de los cronistas que se acerca más a la realidad y nos deja entrever que Balboa debió nacer hacia 1475 – que hizo el hallazgo del océano cuando tenía 38. La muerte se la proporcionaron sus ambiciosos enemigos cuando iba por los 44.
El lugar en donde vino al mundo es el conocido como Jerez de los Caballeros, provincia española de Badajoz.
En el año de 1501, Balboa se alistó entre los hombres que acompañarían a Rodrigo de Bastidas en su viaje hacia América. Recorrieron y exploraron la costa norte de lo que hoy son Colombia y Panamá. Consiguieron los tan ansiados oro y perlas, pero sus naves se averiaron y el gobernador Francisco Bobadilla les quitó sus tesoros. Ojeda y Nicuesa también estaban por los mismos motivos por estos lares. El primero fundó San Sebastián de Urabá. El segundo fundó nuestro Nombre de Dios. Núñez de Balboa regresó a Europa, pero sus ansias de riqueza hicieron que, escondido en un barril, pudiera regresar en el barco esta vez de Enciso.
Acá llegó a ser nombrado Gobernador del Darién después de haber sido alcalde. Pero las ambiciones de los españoles no tenían fin y las peleas entre ellos eran constantes. Balboa era muy hábil en el manejo de los indios y logró grandes ayudas de ellos, entre ellas Anayansi, quien le fue dada por su padre en calidad de compañera.
A todas estas, cada día llegaban más y más noticias de que hacia el sur las costas eran bañadas por un mar que lo comunicaría con lo que hoy es Suramérica.
Detalles de las peleas entre los españoles y otros acontecimientos se pueden leer en las variadas biografías que existen del descubridor del futuro océano Pacífico.
Nosotros leímos varias, y fue la escrita por Ángel Ruiz de Obregón y Retortillo la que nos pareció más entendible, clara y llena de invaluables detalles.
Faltaba, entonces, poco para que nuestro personaje emprendiera el azaroso y difícil viaje que lo llevó a conseguir su hallazgo y descubrimiento. Las intrigas, sin embargo, no cesaban y fue Pedro Arias de Ávila quien consiguió que Balboa muriera decapitado, quizás el 12 de enero de 1523, en la población de Acla.
