Estuvo de paso por Panamá la sumiller o sommelière –como se autodenomina– porteña Marina Beltrame, haciendo acto de presencia en el lanzamiento de lo que será el Panamá Gastronómica, a realizarse en septiembre venidero. Durante un almuerzo en el restaurante Ten Bistro, conversamos sobre el vino y sus deleites.
En sus palabras: “La gente va a comprar un vino si le gusta lo que oye”. “Eso de adivinar una uva me da lo mismo. No es lo que espero de un graduado [de la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS), de la que es propietaria y directora]”. Así que entre sorbo y sorbo, tras la cata y durante el almuerzo, con adiciones y aclaraciones posteriores por correo, surgió la entrevista.
¿Cuándo te percataste de tu pasión por el vino?
–Creo válido comentar que en mi casa el vino estaba presente en la mesa en cada comida, y quizás por ello siempre existió un vínculo. Cursé administración hotelera, y la cercanía a la gastronomía me llevó a querer estudiar sobre vinos y otras bebidas.
¿Qué es lo que más disfrutas de beber vino?
–Sorprenderme, descubrir lugares y regiones que imprimen un sello en cada etiqueta, apreciar y disfrutar desde la cata algunos vinos que me emocionan.
¿De tu trabajo en general?
–La docencia es de los momentos que más disfruto. Por otro lado, hoy dirijo una institución que demanda una gestión muy amplia que abarca desde la relación con alumnos, bodegas, prensa, personal interno, hasta el desarrollo de nuevos proyectos.
¿De dónde te salió la idea de abrir la Escuela Argentina de Sommeliers y luego trazar tu futuro?
–Cuando regresé, egresada de la Ecole de Métiers de la Table en París (Francia), pensé en restaurantes; una bodega me dio la oportunidad de dictar clases a camareros y descubrí una faceta nueva. Mi trabajo se basa en la comunicación. Generar consumo responsable y conocer materia prima, origen, elaboración, guarda y oportunidad óptima de consumo; esto aplica a vinos como también a otras bebidas y comidas, por ejemplo: quesos, aceites, sal, chocolates, etc. El maridaje es un campo de este maravilloso mundo. Con mi socia, la sommelier Fernanda Orellano, hemos llevado la EAS a las ciudades de Buenos Aires, Mendoza, Bogotá y San José. Para mí, Latinoamérica tiene un enorme potencial y espero comenzar la carrera en Panamá.
VEA Cata, con una ‘sommelière’
