La semana pasada se conmemoraron los 75 años cumplidos tras el derrocamiento del presidente de la República Florencio Harmodio Arosemena por la agrupación cívica (no un partido político), conocida como Acción Comunal. Hoy se rememoran los 42 años de lo que fue la lucha por parte de una juventud más un pueblo indefenso contra los indignos representantes locales de la mayor potencia mundial, que quisieron desconocer lo que es una bandera nacional, y peor aún, ofenderla y hasta desgarrarla.
El 18 de mayo de 1942 se logró alcanzar lo que se conoció como el "Convenio de los doce puntos" el cual fue firmado entre nuestra nación y Estados Unidos, y en donde el primero de esos puntos era el de enarbolar la bandera panameña en todos los sitios donde estuviera la norteamericana, dentro de la Zona del Canal. Pero con posterioridad la potencia norteña desconoció esa obligación.
Consideramos que todo comenzó con la llamada "operación Soberanía", llevada a cabo durante el mes de mayo de 1958, cuando nutridos grupos de estudiantes de Panamá fueron a la extinta Zona del Canal, en donde en sus predios lograron implantar astas y banderas de la República de Panamá.
De nuevo y para el 3 de noviembre de 1959, y esta vez con enfrentamientos ahora algo sangrientos, nuestros estudiantes volvieron a insistir y las insignias nacionales se volvieron a sembrar. Y es más, bajaron el pabellón de Estados Unidos de su Embajada.
De los doce puntos arriba mencionados, el único que Estados Unidos reconoció, pero que tampoco cumplió, fue el uso del idioma español en la franja canalera.
Naturalmente que Panamá efectuó otros reclamos, sin embargo para esta ocasión no nos referiremos más que al de las izadas de nuestra bandera.
Fue necesario que mediante la nota N° 100 del 17 de septiembre de 1960, el Departamento de Estado del gobierno norteamericano diera órdenes, (¡qué generosos!) de que nuestro pabellón nacional se izará en el conocido como ¡triángulo Shaler! Y no en todos los otros lugares utilizados para ello.
Las notas de protestas ante Washington por parte de nuestras autoridades se continuaron enviando. Mientras las llamadas "citas con la Patria", o sea manifestaciones del pueblo panameño, se siguieron efectuando.
Mientras tanto, los estudiantes de los establecimientos educativos de la Zona del Canal hacían guardias permanentes, a fin de impedir la izada del pabellón tricolor de nuestra nación.
Y así llegó el 9 de enero de 1964. Ya existían acuerdos entre los presidentes Chiari y Kennedy para que la bandera panameña fuese enarbolada siempre y en todos los lugares de la Zona del Canal en donde lo fuese la estadounidense. El gobernador de allí Mr. Fleming así lo anunció a sus subalternos respectivos. Mas, sus órdenes tampoco fueron cumplidas. Un grupo de estudiantes panameños, alrededor de 200, en la fecha arriba indicada resolvieron marchar pacíficamente y así lo comunicaron a las autoridades locales, las cuales también informaron a los de la zona que los muchachos irían hasta las afueras del Colegio de Balboa para izar el pabellón nacional que portarían hasta el instituto mencionado.
Mas, al llegar allí sus planes fueron obstaculizados por los estudiantes zoneítas, algunos de sus familiares, más su policía local. Ellos no sólo impidieron el acto, sino que se burlaron de la insignia y de los muchachos. La bandera fue desgarrada de un toletazo por un miembro de la citada guardia norteamericana.
El ejército estadounidense acudió con armas suficientes casi como para intentar conquistar Irak, y los tumultos duraron 3 días y 3 noches y dejaron 18 muertos en la capital más tres en Colón, además de centenares de heridos por diversas causas y muchos a punto de asfixiarse por los gases lacrimógenos.
Los médicos del Hospital Amador Guerrero de Colón, en donde nos tocó actuar, durante todo ese tiempo no salieron de la institución a causa de la constante llegada de heridos entre la población civil. En los centros médicos de la capital la situación fue peor.
En un gesto que lo enalteció, nuestro presidente Roberto Chiari rompió relaciones con el imperio norteño.
La lucha continuó en otros términos y con mejores resultados tal como se puede palpar hoy.
A nuestros lectores les deseamos salud, paz, tranquilidad y si el dinero también quiere venir, por favor no le cierren la puerta y sepan aprovecharlo inteligentemente. ¡Salud! Son nuestros mejores deseos para ahora y para el futuro.
Textos: Harry Castro StanziolaFotografías/Derechos reservados: Ricardo Arias LópezComentarios a vivir+@prensa.com



