Pocos animales son tan gráciles como los felinos, y de éstos, los gatos siameses son, sin duda, entre los más hermosos. Quien va a Tailandia por primera vez, quedará asombrado de ver que estos gatos, que en Occidente son caros, exóticos y muy apreciados, reciben su nombre porque en efecto, son procedentes del antiguo reino de Siam.
Al igual que Roma está plagada de manadas de gatos salvajes, éstos felinos, que se reconocen por su pelaje blanco con patas y hocico negros, pueblan las calles de Bangkok. ¡Qué sorpresa para el viajero, ver a estas criaturas exóticas, deambular mostrencos por la ciudad!
Su extraño colorido es producto de una forma de albinismo parcial, resultado de una mutación de tirosinasa, enzima vital para la producciòn de melanina y sensitiva al calor, que se activa en las áreas de la piel que tienen temperaturas más bajas, que las hace más oscuras. Los gatitos siameses nacen enteramente blancos o crema, pero a las cuatro semanas comienzan a oscurecer morro y manitas, que pueden tirar a tonalidades parduzcas o grisáceas. Además, se caracterizan por sus ojos almendrados, y de azul intenso. Si bien su color es importante, también lo es la estructura. Su cabeza es alargada y cuneiforme, y su cuerpo, musculoso y tubular, sobre patas largas, cuello elongado y cola larga también.
Su manto, de pelos muy cortos, acentúa estos rasgos. También tienen un maullido muy particular, similar al llanto de un bebé; Y al igual que un bebé, necesitan de mucho cariño y calor humano. Son muy activos y juguetones, aunque algunos pueden llegar a ser destructivos y meterse "en problemas" por su temperamento vivaz. En realidad, este constante meterse en problemas es producto de su incapacidad de vivir sin compañía humana, a diferencia de la mayoría de los gatos, que tienen un carácter bastante distante y autosuficiente.
Son mucho menos dados a la cacería nocturna que los otros gatos, probablemente porque sus ojos azules carecen de tapetum lucidum, estructura que amplifica la poca luz que reciben sus ojos y que poseen los otros gatos. Al igual que muchos otros gatos de ojos azules, también tienen un sentido de la audición disminuído, que puede ofrecer una razón lógica para su dependencia sobre el ser humano.
