SIDNEY, Australia. (EFE).- La organización del festival de música neonazi Hammered en la ciudad de Brisbane en abril ha suscitado una fuerte polémica en Australia, mientras que las autoridades aseguran que no pueden prohibir su celebración.
"Nuestra función no es impedir a la gente que exprese opiniones imbéciles, estúpidas y erróneas (...) Si quieren hacer el tonto y demostrar su mentalidad, es asunto de ellos", manifestó el fiscal general del estado de Queensland, Paul Lucas, según publican este miércoles los diarios del país, entre ellos el "Courier-Mail".
"Pero si incitan a la violencia o quiebran la legislación sobre antidiscriminación, entonces serán investigados y perseguidos", añadió Lucas.
El legislador independiente Rob Messenger, del Parlamento de Queensland, se ha hecho eco del descontento entre su electorado y ha impulsado una campaña para que haya "leyes más estrictas que permitan prohibir y sancionar actividades neonazis o que empujen al odio racial".
Messenger prepara un proyecto de ley que contempla penas de cárcel y multas de hasta 300 mil dólares para los que organicen eventos neonazis.
El festival Hammered, que gestionan los grupos Southern Cross Hammerskins y Blood and Honour Australia, comenzó a celebrarse hace dos años en Queensland y ha mantenido un perfil discreto hasta esta edición, que ha elegido como lugar de celebración Brisbane, la capital de ese estado australiano.