HAMBURGO/LONDRES,/DPA John le Carré podría habérselo tomado con más calma. Pero el autor de El espía que surgió del frío y de los libros sobre el melancólico agente George Smiley tiene una misión, y sus enemigos son la explotación en el llamado Tercer Mundo, la injusticia, las víctimas civiles y la pérdida de libertad en la autodenominada guerra contra el terrorismo.
John le Carré está furioso y escribe con esa indignación en el alma. Ya con su anterior novela, Amigos absolutos (2003), algunos críticos habían lamentado que era más un panfleto político que ficción. Pero esta opinión se adecua aún mucho más a su nuevo libro, The Missing Song, que se publica estos días, un mes antes de que Le Carré cumpla 75 años.
La historia de la novela, que se relata de modo poco habitual en Le Carré desde la perspectiva de la primera persona, gira en torno a Bruno Salvador, llamado por todos Salvo.
El personaje es hijo de un misionero irlandés y de una mujer congoleña, un joven coqueto que domina numerosas lenguas africanas y que gracias a esa combinación se transforma en una especie de regalo del cielo para trabajar en los servicios secretos de Su Majestad. Como tal, pasa muchos días escuchando las conversaciones de radio y telefónicas para captar información.
Salvo está casado con una periodista de un medio amarillista obsesionada con su carrera, pero tiene una relación con una enfermera inmigrante. Entonces recibe el encargo que le cambiará la vida: Dotado de papeles falsos, deberá ser intérprete en una conferencia secreta en una isla apartada.
Cuando estuvo lista la primera versión de la novela, Le Carré viajó al Congo para conocer a sus propios personajes, según declaró en una entrevista.
En la zona fronteriza vio los restos de innumerables mujeres y niños tutsi masacrados por los hutu, conoció a los señores de la guerra elegantemente trajeados, la pobreza, la destrucción y absoluta arbitrariedad.
"La realidad es tan impresionante, que toda ficción palidece ante ella", señaló. Pero finalmente The Mission Song sólo es una "sátira romántica" en la que quiere hablar sobre la Inglaterra de Tony Blair, la explotación colonial y la hipocresía política.

