Cada tres segundos se necesita una transfusión de sangre, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EU. Pero hay una escasez de donaciones de sangre.
Algunos no donan porque no aplican. Otros no sacan tiempo para hacerlo. Sin embargo, hay un grupo de personas que es elegible y se organiza para ir a donar, pero no es bienvenida.
En Estados Unidos hay una ley que prohíbe a los gays donar sangre por su riesgo de ser portadores de VIH. España, Italia, Austria, Suiza y Rusia también la aplicaban, pero ya no.
En Estados Unidos se trata de una Ley Federal de la Food and Drug Administration que indica que “la historia de relaciones sexuales hombre-hombre está asociada con un riesgo de la presencia y transmisión de enfermedades infecciosas como el VIH. Esta ley está destinada a proteger a todas las personas que reciben sangre que potencialmente expuesta a infecciones”, dice en su página web oficial.
Según las estadísticas de CDC, 571 mil personas viven con el sida en Estados Unidos. De ellos, el 45% de los casos se atribuye a la transmisión por contacto sexual homosexual. El 55% restante responde al contacto sexual heterosexual y a otras causas.
Amy Strassberg, voluntaria del programa de recaudación de sangre en Nueva York, explicó a este diario que, en Estados Unidos, los voluntarios deben responder “¿eres hombre? ¿has tenido relaciones sexuales con otro hombre?”. Si la respuesta es sí, se les niega la donación. Para Strassberg, esto es “discriminación total. Con tanta necesidad, es injusto rechazar a donantes saludables solo por ser gays”.
Esta ley no existe en Panamá. Aquí, explica Esmeralda de Lam, coordinadora del Programa Nacional de Sangre Segura del Ministerio de Salud, no se discrimina la orientación sexual: solo se “rechaza el sexo inseguro”.
