Ana Alfaro Especial para La Prensavivir+@prensa.comSi bien puedo entender a la gente que cocina con cubito, pimienta y punto (no, en realidad no puedo, pero estoy tratando de ser “decente”), tengo muchos consejos para ellos.
Primero: A ustedes los que compran pimienta en polvo: newsflash!; en los supermercados venden unos frascos de pimienta en grano, donde la tapa del frasquito es un molinillo. De esta forma, tendrás el aroma fresco de pimienta en la lengua cuando comas.
Segundo: ¿Laurel seco? lo entiendo, al igual que el uso de ciertas hierbas como la cúrcuma en polvo, o la canela. Pero de esta última puedes tener tanto polvo como rajas. Trata de comprarlas lo más enteras posible, y échaselas así mismo a tus mejunjes. Después, la puedes sacar con la cuchara para que nadie se “astille” el gaznate.
Tercero: El ají chombo se puede comprar fresco y luego congelar, y vas sacándole virutitas finitas al frutito helado, con un cuchillo afilado.
Cuarto: Las especias no, repito, no tienen una vida indefinida. Guárdalas en la nevera o, en el peor de los casos, congélalas. Quinto: Si quieres sacarle el sabor a especias de semilla, tuéstalas en una sartén seca. Esto hará aflorar el aroma de sus aceites esenciales.
Sexto: En el caso del pepperoncini o chile seco rojo, si quieres que solo se sienta en la mordida, añádelo al final de la receta o en la mesa. Si quieres que permee todo el platillo, a inicios de la cocción. Séptimo: Para darle dimensión a un plato, yuxtapón especias contundentes (chiles, pimienta) con hierbas frescas (menta, cilantro), como hacen los indios, tailandeses y mexicanos.

