Los hijos del cantante argentino-venezolano Ricardo Montaner se sumaron a una tradición que tiene ejemplos en la música pop en español: Mau y Ricky presentaron esta semana en México su disco debut MR, emulando el oficio de su padre.
Sin que les pese el célebre apellido de su progenitor, los jóvenes aseguraron que su propuesta musical “es muy distinta” a la de Montaner, que en febrero les dio un espaldarazo cuando los invitó a subir al escenario del Madison Square Garden, en Nueva York.
Diferente ha sido el transitar del español Enrique Iglesias por el mundo de la canción, pues el lugar de liderazgo que hoy ocupa, con más de 50 millones de discos vendidos en inglés y castellano, ha sido fruto de una carrera en solitario para la que no contó con el apoyo de su famoso padre, Julio Iglesias.
En 2007, el propio cantante admitió que se mantenía “alejado” de Julio y, aunque con el tiempo lograron limar sus asperezas, los Iglesias nunca compartieron un escenario.
La lista de cantantes que han hecho de la música una cuestión de familia es larga. Están también, por ejemplo, los casos de Shaila, hija de la española Rocío Durcal; Rosario y Lolita, hijas de Lola Flores; o el argentino Diego Torres, hijo de Lolita Torres.
El mexicano Alejandro Fernández, en cambio, entró al universo de la música romántica y ranchera de la mano del legendario Vicente Fernández cuando en 1976 lo presentó durante un concierto frente a 10 mil personas.
Alejandro tenía, por entonces, apenas cinco años y según contó luego de pasados varios años, el “pánico escénico” se poderó de sí, pero con todo esto no tuvo inconvenientes para que de grande desarrollara una exitosa carrera como cantante, apareciendo en varias ocasiones junto a Vicente Fernández.
