La capital de la República de Corea, Seúl, se viste con una arquitectura excepcional, en donde la innovación se entremezcla con edificaciones históricas, que continúan en pie como testigos de una cultura que ha sabido perdurar a pesar del paso del tiempo.
El Gobierno surcoreano invierte en la actualidad grandes esfuerzos por rescatar y preservar su patrimonio histórico, que lleva implícito más de 3 mil años de historia.
Una gira organizada por el Servicio Coreano de Cultura e Información (Kocis, por sus siglas en inglés) del Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo de la República de Corea mostró algunos de los sitios más emblemáticos de la ciudad.
Así, en las entrañas de una ciudad populosa y moderna, descuellan espacios de augusta artesanía, que desvelan el sentido y filosofía de la nación coreana.
Cercano a la estación de policía de Jongno-nu se encuentra en palacio de Unhyeongung.
Se trata de un punto que, en medio de altos edificios, recuerda cómo eran las viviendas de los antiguos nobles.
Su extensión original abarcó unos 6 mil 600 metros cuadrados. En 1993, el sitio fue vendido por sus dueños originales al Gobierno de Seúl, que desde entonces ha procurado rescatar su apariencia inicial.
Por otro lado, un museo dedicado al mobiliario, busca presentar a locales y extranjeros las bondades de la vida tradicional coreana.
El sitio, bautizado como Museo de Mobiliario de Corea, está ubicado en el distrito de Seongbuk-dong y recrea una casa tradicional que muestra centenares de piezas de madera hechas durante la dinastía Joseon.
Bukchon, por su parte, destaca en la ciudad como un barrio que aún preserva las casas tradicionales o hanok.
Situado entre estrechos callejones, el lugar destaca en las guías de turismo como punto de rigor, si de verdad se busca vivir la experiencia histórica de Corea.


















