El estadounidense Ashrita Furman, el hombre que más Récords Guinness ha roto en el mundo, se mostró ayer muy satisfecho por haber alcanzado su marca número 277, al recorrer 100 metros soplando una estampilla de correos con un oso perezoso colgado a su cuello en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.
Andrés Ramón, vocero de prensa de Furman, dijo que el estadounidense está “muy contento por haberlo logrado” y que en la prueba actuó como testigo el británico Martin Spettigun.
Puntualizó que el recorrido se cumplió el martes pasado, en uno de los pasillos del Hotel Caribe, de Cartagena, en presencia de espontáneos que lo animaron por casi cuatro minutos que fue el tiempo que invirtió en la particular prueba.
“Él iba apoyado en sus rodillas, codos y manos, como gateando y el oso perezoso, que es del hotel, iba colgado a su cuello mientras Furman soplaba la estampilla de correos”, puntualizó Ramón.
Señaló que inicialmente Furman no tenía pensado hacer este intento pues estaba de vacaciones en Cartagena, pero al ver los animales que tiene el hotel, le llegó la idea y la puso en práctica.
“Es la primera vez que viene a Colombia y para él fue muy grato hacer el récord”, dijo Ramón.
Furman, de 55 años, rompió su primer récord a los 23 años saltando 27 mil veces abriendo y cerrando brazos y piernas en un mismo lugar.
Este hombre, que sostiene que “rompe récords para buscar maneras de autocrecimiento interior y para mantenerse feliz”, es reconocido por ser la persona que más Récords Guinness ha roto en la historia.
Furman había roto su marca número 276 en Chile, donde recorrió 6.4 kilómetros saltando en resorte saltador haciendo malabares.
Este trotamundos, que tiene una tienda naturista en Nueva York, ha estado en la Muralla China saltando sentado sobre una bola de caucho y en el Kremlin (Rusia) intentó jugar con un aro en su cintura, pero la policía local se lo impidió.
Entre sus hazañas cuenta la de haberse sumergido en un acuario por más tiempo haciendo piruetas con pesadas bolas y con un tiburón blanco como su principal espectador.
Una de sus más curiosas marcas es la de correr en el menor tiempo posible la mayor distancia, balanceando una botella de leche sobre su cabeza.
