Hay personas a las que les resulta difícil socializar. Por lo que deben procurar que esa vida distanciada no los lleve a un perjudicial y permanente acto de soledad.
Una investigación realizada por dos psicólogos de la Universidad de Chicago (Estados Unidos), Louise Hawkley y John Cacioppo, señala que aunque el daño provocado por la soledad podría ser moderado en la juventud, aumenta con el paso del tiempo.
El estudio también mostró que a medida que las personas se vuelven más solitarias, confían menos en los demás y desarrollan un ciclo que les hace difícil formar nuevas amistades.
La psicóloga panameña Lastenia Castillo de Ávila reitera que la soledad puede provocar daños en la salud mental y física de los individuos.
“El tener relación con otras personas ayuda a diferenciar lo aceptable y lo inaceptable de nuestro comportamiento; se aprende a sentir la necesidad de comportarse de forma cooperadora y a resolver problemas”, explica la psicóloga.
“Además nos hace ser más empáticos con nuestro entorno y es un proceso importante que debe fomentarse en los niños y niñas desde su corta edad”, añade.
