Son pocos los temas “completamente nuevos” que no hayan sido contados en un libro, considera el académico Francisco Javier Pérez.
Por eso le interesa más la forma cómo se cuenta la historia, que la historia per se. “Me seduce explorar las rutas que un narrador o un escritor cualquiera sigue y los recursos de estilo que practica para que narrar o contar sea un arte y no un oficio corriente”, comenta el director de la Academia Venezolana de la Lengua.
Viajar sin ver, de Andrés Neuman; Hopper, de Mark Strand; y Sobre el derecho del escritor a canibalizar la vida de los demás, de Guy de Maupassant, son algunos de los textos que ha leído recientemente Pérez, quien estuvo hace unas semanas en Panamá para presentar la Ortografía de la lengua española.
“Aunque muy distintas las tres, por las características propias de cada autor y las épocas distanciadas en cada caso (un escritor del siglo XIX y dos contemporáneos), cumplen los tres libros citados con la fragua de esa magia del texto que le aporta perduración. El primero está ganado por el testimonio crítico del viajante; el segundo, por la lectura poética de un pintor de genio; y el tercero, por el homenaje a la ironía de la literatura”, detalla el también lingüista y lexicógrafo.
