Detrás de ese ‘rubor’ en forma de mariposa de las mejillas, acompañado de erupciones, se esconde un enemigo. No avisa cuándo atacará o a quién, y se ‘camufla’ para confundir a los médicos.
Generalmente, todo comienza a partir del dolor e inflamación de las articulaciones (que a menudo puede confundirse con artritis reumatoide), una sensación de fatiga extrema y fiebre, pero después, pueden surgir otros problemas en distintos órganos, como los riñones.
Se trata del lupus, una enfermedad poco común, que compromete el sistema inmunitario de la persona que lo padece. Los linfocitos B de los glóbulos blancos de la sangre del paciente producen anticuerpos anormales que reaccionan o atacan sus propios tejidos y órganos, incluyendo la piel.
Hasta la fecha, se desconoce su causa y no tiene cura. El tipo más común de esta enfermedad es el lupus eritematoso sistémico, que puede afectar varias partes del cuerpo, como el corazón, los pulmones y riñones. También existe el lupus cutáneo subagudo y el lupus cutáneo crónico. Los síntomas varían según el paciente, y pueden ser de moderados a severos. Aunque se pueden presentar temporadas de crisis, la enfermedad también puede entrar en estado de remisión.
Según el dermatólogo Juan Erasmo González, los pacientes que ha atendido presentan lesiones rojas y escamosas en cara, cuero cabelludo y manos, vasculitis en las piernas, pequeñas áreas de pérdida de cabello y, pocas veces, lesiones orales.
Explica que aunque existen síntomas característicos del lupus, hay enfermedades dermatológicas que pueden parecerse, por lo que, si existe la sospecha de lupus, se debe confirmar con exámenes de sangre y una biopsia de la piel.
El lupus es 8 veces más frecuente en mujeres. Según Gozález, la prevalencia es de 50 personas por cada 100 mil individuos mayores de 17 años. La prevalencia en mujeres caucásicas entre los 18 y 65 años es de 1 en mil y en las afroamericanas, es de 1 en 250 habitantes.
Las cifras del departamento de registros médicos y estadísticos de salud del Hospital Santo Tomás revelan que en Panamá, durante 2006, del total de consultas realizadas con diagnóstico de lupus, 75 eran hombres y 721, mujeres. De estos casos, 261 tenía entre 30 y 39 años.
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